Sin embargo estoy convencido que el fin no es despertar, y aunque parece estar ocurriendo con mayor asiduidad, esto sólo es parte de un fin más real, pues luego de despertar debemos ¨despabilarnos¨. Allí está la llave del real despertar. Si sólo despertamos pero no nos despabilamos entonces es peor que estar dormido. Porque sabiendo que estamos despiertos no nos damos cuenta que aun casi dormimos ; o para decirlo mejor, es como estar despiertos dentro de un sueño. Cualquiera que haya visto la película Inception entenderá claramente este concepto.
¿Qué implica despabilarse? No es sólo estar con los ojos bien abiertos, el alerta debe abarcar cada átomo de nuestra conciencia. Lo que hoy vemos rojo mañana podría cambiar de color, el mundo está funcionando así y la dinámica del mundo de humanos está más activa que nunca; es para eso que debemos estar preparados, siempre en estado de alerta. No es un tipo de alerta asociado con la adrenalina del soldado en el campo de batalla más sí una forma de entrenar el pensamiento para que logre asociarse cada día más con la naturaleza y la armonía interior. Es una forma de alerta que tiene más de un monje zen que de un soldado universal.
Es por eso que te invito a leer mis notas pero también a cuestionarlas. Pero antes de cuestionar es importante hacer tu propia búsqueda e investigar por tu cuenta; recuerda que al confrontar será esa la llave que nos permitirá acercarnos un poco más al ¨borde¨.
Si me preguntan qué temas tocaremos diré sin titubear TODOS! Porque en todos los ámbitos de la vida humana existen incógnitas, escondites, conspiraciones, mentiras tapando verdades y verdades tapando mentiras. La vida misma es un gran misterio que ni las grandes religiones ni la ciencia pueden abarcar. La religión pretende explicar la vida a costa de un más allá que es sólo patrimonio de la fé. Y la ciencia nos ha explicado durante décadas el origen de la vida como un hecho fortuito producto de la conjunción de elementos químicos; pero sólo puede teorizar ya que no pueden viajar en el tiempo para ver cómo ocurrió y la sola teoría no basta como prueba.
Si a todo esto sumamos unas gotitas de conspiraciones aquí y allá, puestas en marcha por una supuesta elite que ha estado llevando la vida humana en una determinada dirección desde hace siglos o incluso milenios, pues deberemos ser muy cuidadosos para lograr saber separar le paja del trigo. Si existe un velo que esconde la Verdad es porque ¨alguien¨ lo ha interpuesto. Y a estas alturas la existencia de ese velo es más que evidente. ¿Quién es ese alguien? o ¿Quienes conforman esa elite que nos gobierna desde detrás del velo?
Aunque por momentos sea imposible ver que hay detrás de ese velo, SÍ es posible inferir un hilo conductor que conecta todo lo que ocurre en el mundo de los humanos. Si nos atrevemos a seguir las pistas correctas podremos ir quitando la vieja cáscara polvorienta que cubre la gran realidad. Uno de los más profundos y atrevidos filósofos del siglo XX, George Ivánovich Gurdjíeff, aseguraba que ¨si los humanos supieran la verdad de su condición en esta vida se volverían todos locos¨. Esta desafiante sentencia junto con otros sucesos de mi propia vida fueron los que me motivaron a iniciar una búsqueda de una vastedad implacable. Pero para ello es imprescindible despabilarse. Para ello es vital recordar que si en algún tramo del recorrido nos ofrecen elegir entre la pastilla roja o la azul, no aceptaremos ni la una ni la otra; porque de algo estamos convencidos y es que aquello que hoy es rojo mañana al despertarnos podría ser azul.


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